miércoles, 10 de julio de 2024

La música de las esferas

                          
 

LA MÚSICA
                       DE LAS ESFERAS



        La nuit étoilée. Vincent VAN GOGH,  1888


      «...¡Mira cómo la bóveda del firmamento está tachonada de patenas de oro resplandeciente! No hay ni el más pequeño de esos globos que contemplas que con sus movimientos no produzca una melodía como de ángel en concierto con las voces de los querubines de ojos eternamente jóvenes; tal armonía existe en nuestras almas inmortales; pero mientras esta envoltura deleznable groseramente las aprisione no podemos escucharla...».

                               El mercader de Venecia, 
                  (acto V, diálogo entre Lorenzo y Jessica)
               
WILLIAM SHAKESPEARE, 1596  

                                         




                         VIRGINIA SÁNCHEZ ESPINAR,
                               ilustración para
«Diente de León»,
                               en la Revista El color de les paraules.
 

              DIENTE  DE  LEÓN

 
      Un hilo sostiene
     la burbuja de mis sueños

     pende del cielo
     de mi habitación

     transita el universo
     al borde de un agujero negro.

                                                                  
     En el espejo las ondas —heridas
     de duelo y noche— gravitan
     lamentos de violonchelo.

                             Mariajosé Sangorrín García  
                                     (Lágrima de mar, 2017)



                                                                       
                                     LIGETI
                 «A
tmospheres», «Lux aeterna», «Requiem»...
            Para
2001: Una Odisea del espacio, film dirigido
            por Stanley Kubrick. 1968.

                                                                                  *

                     MIRAR AL CIELO

        La «Música de las esferas» nos remite a
            algo intangible, poético, mágico.


        Nos remontamos a los filósofos
       
griegos, a PITÁGORAS y
       los pitagóricos
   (VI a C).

        Al sagrado Número y la proporción.
        A la divina Tetratkys.

        A la Música, que es el orden del universo y
        una vía de trascendencia.

        Al monocordio. La escala musical.
        La matemática de la música.
        Los armónicos.

        Los pitagóricos consideran que el universo es dinámico, y que los movimientos y fuerzas que los producen se ajustan a un Todo armónico. Así el cosmos es Armonía, al igual que el alma humana.

       Las distancias entre los planetas —las esferas— guardan las mismas proporciones que existen entre los sonidos de la escala musical. La combinación de las armonías que producen los planetas en su movimiento es la Música de las esferas.

       Polifonía cósmica.

       Un sonido que está siempre, por eso no lo percibimos y lo llamamos SILENCIO; desde el instante mismo de nuestro nacimiento la carencia de todo contraste con el silencio nos impide distinguir este.






                                                                                                                    

                                                 Monocordio


        También para PLATÓN —siglo IV aC— (El Timeo) los planetas emiten en su movimiento una música inaudible, consonancia de intervalos y proporciones, que se dan igual en lo inmensamente grande y en lo inmensamente pequeño. El Alma del Universo es la Armonía musical y el alma del hombre, microcosmos que reproduce la armonía matemática y musical del cosmos, hecha de la misma sustancia, vibra con las melodías de la Música pues mueven de forma inmediata no solo sus afecciones, sino todo su ser.







[...]

—¿Qué es esto?, ¿qué es este sonido tan grande y dulce que llena mis oídos?
—Este es —dijo [el Africano]— aquel que se produce por el impulso y movimiento de las propias esferas, descompuesto en intervalos desiguales, pero definidos reglamentadamente en partes  proporcionales. [...]
La Tierra permaneciendo inmóvil en un solo sitio, siempre está fija ocupando el lugar medio del mundo. Mas aquellas ocho esferas [...], producen siete sonidos distintos en intervalos, el cual número es casi el nudo de todas las cosas. [...] Este sonido de todo el mundo por la rapidísima conversión es tan grande que los oídos de los hombres no lo pueden captar [...]

(Del diálogo que mantiene en sueños Escipión Emiliano con Escipión el Africano)

El sueño de Escipión, CICERÓN, (106 - 43 a.C.)


**

 
  DANTE ALIGHIERI   (1265 - 1321)

Divina Comedia

«...tan renovado cual las plantas bellas
que se renuevan con su nueva fronda
puro y pronto a subir a las estrellas».

(Purgatorio Canto XXIII, 143-145)

«...Fija la vista en la alta esfera eterna
tenía Beatriz, mientras la mía,
por verla, se apartó de la lucerna»
.
(Paraíso Canto I, 62 -66)

                                   Grabado de GUSTAV DORÉ

        Los cielos se conciben aquí como esferas concéntricas y transparentes cuya sutil materia es incorruptible e invariable, como las de los astros engastados en ellas. Al último de dichos cielos lo envuelve el Empíreo, y en el centro de este universo se halla situada la Tierra.

        Dante, tras el Purgatorio, ya purificado comienza a ascender por las esferas, más que aprendiendo recordando lo que olvidó. Escucha muchas músicas, juego contrapuntístico entre cantos de los planetas y de las jerarquías celestes: la música de las esferas, hasta llegar al Empíreo donde mora Dios.



                         ***


               ROBERT FLUDD (1574-1637)




Dibuja el cosmos como un gran monocordio.
La mano de Dios maneja la clavija.





THOMAS TOMKINS  (1527 - 1656)


  «Más allá de las estrellas vive el Salvador...»

        ... que Schiller evocará en la Oda a la alegría       
             ... y Beethoven en la Novena Sinfonía.



                                    (1571 - 1630)


        En su obra Harmonices Mundi (1619), Kepler estableció que cada    planeta debería emitir un sonido cuya altura dependía de la velocidad, sería más agudo cuando su movimiento fuese más rápido, y variaba dentro de un intervalo musical bien definido y propio de cada planeta.
        Kepler escribió seis melodías, cada una correspondía a un planeta.

                                            


    FRAY LUIS DE LEÓN  1527 – 1591


        La
Oda a Salinas, que Fray Luis de León dedicó a Francisco de Salinas (1513 – 1590), organista y profesor, como él, de la Universidad de Salamanca, sitúa a ambos en el humanismo renacentista, conocedores de los escritos musicales teóricos de la Antigüedad griega.

       Heredero de pitagóricos y platónicos, concibe el universo como un cosmos musical, que el Demiurgo habría construido siguiendo las proporciones matemáticas y armónicas de la Música. Sería este una Gran Cítara, y la Alta esfera, Alma del mundo, uniría las otras esferas que se articulan bajo ella, el Cuerpo del Mundo, dotándolo de vida y haciendo de él una bella creación musical. Los mismos números y proporciones de la armonía que para el alma humana que, por ello, encuentra en la Música una vía de ascesis a la comunión mística con el Todo.

       

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
mi alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primero esclarecida.


Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce
que el vulgo ciego adora,
la belleza caduca engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es de todas la primera.

Ve cómo el gran maestro
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta,
y entrambos a porfía
mezclan una dulcísima armonía.

Aquí el alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él así se anega,
que ningún accidente
extraño o peregrino oye o siente.

¡Oh desmayo dichoso!
¡Oh muerte que das vida! ¡Oh dulce olvido!
¡Durase en tu reposo
sin ser restituido
jamás a aqueste baxo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos, a quien amo
sobre todo tesoro,
que todo lo demás es triste lloro.

¡Oh! Suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a lo demás adormecidos.





Recitado de la Oda a Salinas de Fray Luis de
      León, con música de Antonio Cabezón:
                       Tiento de Cuarto Tono.

                       (Imágenes de Salamanca).

            (fuente… https://monocordio.blogspot.com/2008/.. )



                        WILLIAM BLAKE

                                            

              When the morning stars sang together   (1820)


                                                                                                       
                   
           
JOSEF STRAUSS   (1827 - 1870)


                      Walzer Sphärenklänge Op.235                              
                        Sonidos de las esferas. Vals



                   REMEDIOS VARO
                        Música solar,
1955

  

                Crea un bosque onírico en dorado solar,
                  poético, fulgurante. Suena el sol en
                  vibración de cuerdas, en ondas, en
                  interconexiones
y vida... «lamentos
                  de violonchelo»
.


                                                                                                          ****


                      POEMA de las esferas

                                                         A José Luis Laborda

   Vora Sant Joan
                      en la PenyaGolosa
   habita la Noche

   tan profusamente estrellada
   que la bóveda celeste
   es un manto lechoso
   que fulgura
                     y oprime.


   La rueda se ha detenido.

   Sotobosque y pineda, arces
   y sabinas, acebos
                     ... custodian la calma.

   Guijarros y sendero
   guían mis pasos.

   Penetra profundo
   un silencio   
                  de gruta hueca.

 

   Silencio que suena
   a latido
   cósmico
   
         
— vals melancólico
            y vértigo lánguido 
*
 

                      ... es la música callada,
                      Música de las Esferas

                      que ya escuchara Pitágoras
                      o el místico descalzo
                      en su soledad sonora.

   Vibran en mi interior
   Strauss y Vangelis
   y se expanden armónicos
   entre versos de Blake.

   Un carro de fuego
   me arrebata
                     ... hacia la trascendencia.

         

                                                              

                                           
                                                                                                                            
mi   mi

                                         
DO                 do     do
                                               
     
                      
Sol                                    sol    sol                         


DO
                                                                           
...     
                                                                                    
     

                                                                              

 
*«Armonía nocturna», Las flores del mal. BAUDELAIRE                               

                            
Mariajosé Sangorrín García

                                            
*****

(Pitágoras saltaría de júbilo con los descubrimientos de la astrocosmología y de exploraciones como las del observatorio espacial Kepler..., que dotan de cientificidad a sonidos del sol y los planetas).







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